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La pareja profesora-alumno que escandalizó a EE.UU. en los años 90 se separa

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Internacional, 1 de junio (Red País).- Al conmemorar el décimo aniversario de su boda, tuvieron el honor de que la legendaria periodista Barbara Walters los entrevistase a hora de máxima audiencia. Les preguntó qué significaba para ellos el matrimonio.

“Más que nada, es cuidar a los hijos. Desde luego, es algo maravilloso”, respondió Mary Kay Letourneau. “Hay altos y bajos, pero prefieres arrinconar los malos momentos”, replicó Vili Fualaau.

La cuestión tenía su miga, mucho más del lugar común que pueda parecer. La suya no era una historia corriente.

La pareja fue portada por lo criminal y por lo sentimental al descubrirse su idilio en 1996. De entrada, más por lo delincuencial, aunque luego se impuso el romance. Un relato que cautivó a la audiencia de Estados Unidos y que llegó incluso al cine.

Ella, de 34 años, era profesora de sexto grado. Conoció a Vili en la escuela de primaria de Burien (estado de Washington) cuando él era un niño de segundo grado. Empezó a tener relaciones sexuales con Vili, entonces de 12 años y alumno suyo en sexto curso. Ella residía en Seattle, estaba casada con otro maestro y era madre de cuatro hijos.

Letorneau alumbró su primera hija de Fualaau después de ser arrestada. Y la segunda cumpliendo ya pena de prisión.

Tal vez haya que poner música. Como dice la canción, “depende de cómo sopla el viento...”.

La pareja, que tiene dos hijas, una nacida en prisión, vuelve a los medios al saberse que él ha pedido la separación


Casi en paralelo a la celebración de sus doce años de casamiento, Fualaau, cumplidos los 33 años, ha presentado este mayo la demanda en un juzgado para separarse de Letorneau, de 55.

Después de todos los obstáculos y prejuicios que superaron –físicos, ideológicos, religiosos–, de lo cara que resultó su experiencia, en especial para ella, a la que le costó el oficio y la cárcel, el giro de su narrativa ha vuelto a cautivar a los medios del país, sin que quede claro qué ha sucedido, ni qué le ha forzado a dar este paso. Whitney Gardner, abogada de Vili Fualaau, señaló a la cadena CNN que no tenía ningún comentario por el momento y pidió privacidad para la familia.

Tampoco se ha dejado oír la versión de Mary Kay Letorneau.

Salvando todas las distancias, no sólo geográficas y las culturales, esta demanda de separación coincide con otro asunto de resonancia internacional. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, está casado con la que fue su profesora, Brigitte Trogneaux. Se conocieron siendo él por aquel entonces un estudiante adolescente quinceañero.

Su distancia en edad, 25 años, todavía es superior a la pareja de Washington. Si Macron y su profesora no se implicaron en una relación hasta tiempo después, cuando él ya era mayor de edad, Letorneau no pudo resistirse a la atracción que experimentaba por ese niño que atendía en su aula.

Después de cumplir más de siete años de cárcel, Mary Kay Letorneau se casó con Vili Fualaau

A la profesora la arrestaron en 1997. Se hallaba embarazada de su alumno. Admitió un delito de violación en segundo grado de un menor. La sentencia inicial de seis meses se la conmutaron por una de 90 días. Le impusieron una condición. Ella no podía volver a tener contacto, ni acercarse, a su antiguo pupilo.

Papel mojado. Había algo más fuerte que una sentencia judicial. A las pocas semanas, los amantes fueron cogidos in fraganti en plena relación sexual. Entonces le impusieron una pena de siete años y medio, que cumplió en su totalidad. Durante este periodo dio a luz a su segunda hija con Vili.

Salió en el 2004 y al poco de recuperar su libertad, la pareja se casó en secreto en el 2005, en la localidad de Woodinville.

En una aparición televisiva, al cumplirse el primer aniversario de sus nupcias, ella exclamó un ¡Dios mío!” a la cuestión de si lamentaba lo que había hecho y todo lo que había pasado.

“Soy muy feliz”, manifestó.

Según los papeles, Vili indica que las dos hijas ya no son dependientes y que, por tanto, no se precisa aplicar la jurisdicción de los menores. El documento también señala que el matrimonio no rubricó un acuerdo prenupcial o de separación de bienes. El marido sostiene que la esposa no posee propiedades y solicita al tribunal una división justa. Él tampoco solicita que se dicte una orden de protección. Sólo figura que se reserva esa posibilidad.

En esta documentación se asegura que la pareja continúa compartiendo vivienda. A la vista de esto, en algunas webs de cotilleos, de fiabilidad poco contrastada, se matizó que la demanda no presupone una ruptura real. Dados los antecedentes penales de ella, sería una estrategia para que él pueda abrir una tienda de venta de cigarrillos de marihuana, negocio legal en ese estado.
//OHZ//

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