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Urkupiña, a cuarenta días y en la cuarentena

Por Admin Peršon (Author)

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Johnny Fernández Rojas / Periodista y Gestor Cultural*

Restan 40 días para la celebración de la Festividad de Urkupiña, en el epicentro del evento: municipio de Quillacollo.

No obstante, la deplorable situación sanitaria que atraviesa el país en su conjunto, los responsables de los actos litúrgicos de dicha Festividad, con seguridad, adoptan medidas previsibles, para contener la manifestación pandémica, y proceder a su realización.

La “Misa de Fiesta”, se celebrará el sábado 15 a horas 11:00 y posteriormente la “Procesión de la Virgen de Urkupiña”. Ambas, es de suponer, sin presencia de feligreses y devotos.

El primero, como se lo está haciendo, será transmitido por los medios audiovisuales satelitales y abiertas. A su turno, la “Procesión”, recorrerá las principales vías de Quillacollo, escoltado por vehículos autorizados, mientras que la población saludará y ovacionará desde sus ventanas y balcones el paso de la “Virgen”.

Por los riesgos que supondrá, se desestima la visita de la Virgen al “Calvario”, y a otros sitios cuyo periplo, ya era una costumbre, y serán canceladas.

CONVERSIÓN DE LA FIESTA

Esta conversión de la Festividad, y la forma tan particular como se la celebrará, deben constituirse en un real remezón, principalmente en los responsables del área religiosa. Ámbito que cada vez cedía y cede, paso acelerado a las otras expresiones conexas: el folklore, el comercio y lo pagano, hasta concebir erróneamente que, esta festividad, está sustentada ineludiblemente, en esos componentes “en igualdad de consideraciones”.

Si bien, formaron, forman y formarán parte, de la misma, pero esta ocasión debe servir para variar definitivamente, los ámbitos de su ocurrencia y protagonismo.

Lo religioso debe imponerse y relegar a las otras, así y de manera gradual, retomar su esencia de otrora, en el que la “Misa de Fiesta” y “la procesión”, representaban lo central. Obviamente, dependerá de los responsables de esta manifestación religiosa, que hasta el pasado reciente, no se advertían muestras contundentes, para que ello ocurra.

REACOMODACIÓN DE ROLES

Esta próxima celebración debe constituirse en un escenario sumamente apropiado e impostergable, para una reacomodación de los roles, de procederse así, las otras se reacondicionarán, por añadidura.

El asumir cómo médula lo religioso, obviamente, su labor pastoral, previa, durante y post fiesta debe ser una constante característica, actividad que en los últimos años, se la ha observada disminuida; mientras que las expresiones colaterales, tendrían que explorar opciones para una mejor expresión, como el cambio definitivo de recorrido de la “Entrada”, la regulación del comercio, del servicio de trasporte, de los servicios básicos, de la seguridad ciudadana, de un sistema sanitario, la logística oportuna y, una articulación con las otras festividades, que se dan en varios otros sitios.

El turismo, actualmente muy cuestionado y que generará preocupaciones hasta en un futuro mediano, será una de los principales sustentos económicos del municipio quillacolleño, y probablemente su determinante. Ello exige, obliga, apremia y se insiste en la elaboración de un Plan Estratégico, con una visión integral de la Festividad de Urkupiña; plan que debe abarcar, necesariamente las facetas: religiosas, espirituales, folklóricas, paganas, comerciales, turísticas, socio culturales, recreativos y otros transversales y colaterales, tareas obviamente, difíciles, pero si se consigue un común denominador de conferir una nueva expresión o una “reingeniería” a la Festividad, y guiados por la misma Virgen, puede ser posible.

Las autoridades y la feligresía, vinculadas directa o indirectamente a la festividad, en esta imperdible ocasión deberían “dar”, porque siempre se “pidió” a la Virgen. Nobleza, obliga.

EVALUACIÓN DE LA FESTIVIDAD

Aparejado con esa intención, la conformación de un ente social, independiente y con plena convicción de que las cosas deben ser así, soportados con un presupuesto económico, debe recibir la urgente responsabilidad de la preparación, ejecución y evaluación de la Festividad.

Seguir dejando paso a la inercia y el carácter conservador, con el que se arrastró el proceso organizativo, por más de dos décadas, continuará asumiendo los consabidos conflictos hasta vecinales, la improvisación de obras de emergencia, las pugnas con los comerciantes, la disyuntiva en la seguridad ciudadana, los aprietos de coordinación interinstitucional, etc. etc.

Sin embargo, si se pretende que la Festividad de Urkupiña, proyecte aún más su omnipresencialidad en varios lugares, sea comprendida en su real y profunda dimensión y significado, además, se confiera comprensión y seriedad a su concepción como fenómeno social, por sí sola, se constituirá en el referente religioso del país, y con aceleradas tendencias regionales, aunque en este ámbito, ya empezó.

Corolario de estas fecundas acciones, obviamente, facilitarían de sobremanera las gestiones ya encaminadas para la declaratoria de la Unesco, como: “Festividad de la Virgen de Urkupiña: Patrimonio Intangible de Fe, de Cultura y de Integración de la Humanidad”.

 

*El periodista e historiador Jhonny Fernández Rojas forma parte del staff de colaboradores de Red País Bolivia.


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